martes, 5 de agosto de 2014

FAMILIA HILVANADA: MARIPOSAS / POLILLAS


La familia hilvanada esta hecha de retazos sueltos, de trapos sucios, de rotos y descosidos y piezas de recambio. En esta familia cada miembro constituye en sí mismo un traje distinto y cuando se reúnen se observa que ninguno de ellos se cortó con el mismo patrón. Padres ausentes, hijos descarriados, madres posesivas, cada uno mirando a su rincón.

La vida de los miembros de esta familia no discurre en paralelo, su curso es errático y tras breves encuentros explosivos, como si del nacimiento de una estrella se tratase, cada cual sale disparado en direcciones contrarias siguiendo su propio curso. Y continuas tu día a día, refugiado en pequeñas rutinas que se convierten en vicios, regalando gestos no correspondidos, esperando una llamada que nunca se recibe.

La familia hilvanada es frágil. El tejido de recuerdos, silencios y tensiones, se resquebraja a cada momento, tiene los codos gastados y los botones sueltos. Los silencios... Silencios que duran semanas, meses, décadas. Silencios que nunca se rompen porque esconden secretos demasiado importantes: odios y amores, rencillas, envidias, desprecio, diferencias e indiferencia, equivocaciones y verdades, éxitos y fracasos, mentiras e ignorancia. Silencios que lo son porque en realidad no hay mucho que decir.

Una foto familiar es como el cuero viejo y sobado, de cierto valor, cuarteado y raído por los bordes. El desgaste profundo de los años siempre desluce al tejido nuevo por lustroso, feliz y querido que este resulte. Sus partes están unidas por hilos muy finos. Tirar de uno puede suponer desmontar toda la prenda, volver a recoser por enésima vez o poner un parche nuevo.

Y luego están las piezas desmontables, las de quita y pon. Las que un día están y al otro desaparecen, y un buen día regresan, o no. Y los repuestos procedentes de prendas dispares que siempre ofrecen sorpresas: costuras firmes, tejidos ligeros y alegres, botones brillantes, pero también traen polilla y bolsillos rotos.

La familia hilvanada no es un traje que uno hubiera elegido en la tienda, no está de moda y ni siquiera sienta bien. Es la piel que nunca te puedes arrancar, tan sólo puedes dar puntadas sin hilo intentando aprender a llevar con dignidad las cicatrices imborrables y las arrugas. O arrancártela a jirones y desaparecer.

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Mme. Butterfly.