lunes, 7 de mayo de 2012

POESÍA INMÓVIL / MARIPOSAS EN MADRID

La poesía es el dinamismo puro del instante inmovilizado, del tiempo vertical.
Ese tiempo va hacia lo profundo del alma, hacia las pasiones personales y personalizadas. Es un tiempo que rompe o que parte del mundo exterior, que se aloja en el interior para inmovilizarse e inmovilizar al ser en
su autoreflejo, en su autocontemplación.
A través de ese viaje al interior, el ser tiende a superar su condición humana.

Hay un trozo de mi interior inmovilizado para siempre en un rincón recóndito de la ciudad.
A imagen de su gemela de piel, esta mariposa pasa sus días contemplativos, regalando poesía a los ojos que la descubren.
Inmóvil y hermosa, impasible frente al tiempo, lejos de pasiones y oscuridades.
Pronto desaparecerá. El sol, el agua, el aire, los graffitis o una simple limpieza de fachada, la barrerán para siempre. Efímera la vida de una mariposa. Ya seas papel, dibujo, tatuaje o lepidóptero, tu historia es siempre mucho más corta de lo deseable.
Atrás quedará el recuerdo de su visión, como un aleteo suave, un reflejo de color.


Mi amigo David Tseng encontró esta mariposa verde pegada en un rincón de una calle de Madrid (no diré dónde, guardaré el secreto). Se tomó la molestia de fotografiarlas y enviárme este regalo.
A David ("er Txini") y a Cristina, su chica y mi amiga, les dedico este post, y les agradezco enormemente formar parte de mi "mariposario" personal.

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Mme. Butterfly.