domingo, 29 de enero de 2012

DE VIAJE POR... EL CORAZÓN DE ÁFRICA

Africa es una potencia cultural con forma de iceberg: como todo lo importante, su volumen está oculto y es invisible a simple vista, sólo perceptible con el alma.

Cuna de la Humanidad. África es Naturaleza en su estado más puro.
Dicen que sobran fotógrafos, ambiciones, soldados, enfermedades y armas.
Irónicamente reserva universal, escasea el alimento, el agua, la solidaridad y la Paz.
Desierto de Namibia
Arenas que esconden un tesoro de luz.
Su contemplación despierta intereses pero pocas conciencias.
Explorada pero no respetada, el Hombre es, aún, solo un invitado.
Sus paisajes encierran mucha más belleza que la de sus atardeceres.


Elefantes en Ethosa 
Un paraíso salvaje e innacesible.
 Fish_river_canyon
De la abundancia a la nada, hay un sólo paso.
Aldea de Himba
Comunidades de etnias y culturas que viven en armonía con el medio.





















Culturas ancestrales.
La vida al límite: armonía y combate a partes iguales.
La esencia de la sencillez.

Sonrisas inocentes ante la cámara extranjera.
Vestigios de pasado que se resisten a la "civilización".
Sabiduría. Color. Tradición. Abundancia. Cultura.
Okabango
Visitarla no es descubrirla.
Explorarla no es conocerla.

Desierto de Kalahari
Espacio. Exotismo. Misterio. Reto. Mito. Quimera.
Lugares cargados de espiritualidad que nos transportan a un cielo muy cercano.







Río Chobe
El recuerdo del agua traza el sendero hacia la supervivencia.
Memoria y poder. Resistencia y esfuerzo.


África negra, pero también roja, amarilla, verde, azul...
El "hoy" es el único futuro.














Victoria Falls
El presente en el continente africano contemporáneo está marcado por las tensiones y conflictos existentes entre la cultura autóctona de cada etnia o tribu y la sociedad  impuesta por los colonizadores.
La fragmentación y la unificación conviven inevitablemente de forma tensa y frágil en cada nación del África Negra. Para el espectador se hacen evidentes las contradicciones: frente a la belleza y la espiritualidad, se superponen la precariedad y los conflictos de intereses.
La violencia que han sufrido estas naciones han marcado el interior dividido de sus gentes, sus miradas, su alma. Frente a la inocencia y sencillez, dolor y manos cubiertas de sangre. Sin embargo, conservan con fuerza el sentido sagrado de la palabra, su carácter luchador, su fuerza transformadora, su identificación con el medio. Las severas condiciones existenciales y sociales se concretan en un compromiso por mantener y respetar su espacio, viviendo en comunión con la naturaleza, con esperanza.

Como dijo Nelson mandela: "Nunca, nunca y nunca otra vez, debería ocurrir que esta tierra hermosa experimente la opresión de una persona por otra."

Imágenes cedidas por Jaime Hervás.
Verano de 2010.

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Mme. Butterfly.