jueves, 24 de noviembre de 2011

REALIDAD ESPERPENTO


Miedo. Imagen: Ben Heine.

Decía Valle-Inclán: "el esperpento no es otra cosa que la realidad observada en espejos cóncavos".
Y en tan sólo un siglo escaso hemos sido capaces de convertirlo en realidad sin necesidad de lentes curvas ni reflejos distorsionados. Parece una burla, sí, pero ahí está, a la vista de todos.
El esperpento es la propia realidad disfrazada de normalidad.

Lo grotesco ha pasado a formar parte de nuestra expresión sin sonrojos, deformando la sociedad hasta un punto irreconocible, sin echar mano de espejos ni del Callejón del Gato.
Abrir un periódico o ver la televisión, se convierte en una experiencia surrealista en la que se mezcla el mundo real y la pesadilla. Alteramos la información sin intención. Se permite la crítica gratuita.
Ser un "personaje" hoy implica la autodegradación y el escarnio público, nuestra cosificación. Y los receptores somos muñecos en manos de "Zaratustras" que nos transforman en rentabilidad. Animalizados hasta la caricatura, es imposible decidir donde termina el hombre y donde empieza el animal pues como tales nos comportamos, como los peores y más salvajes, siempre a la espera de que aparezca la sangre y rueden cabezas.
La degradación del lenguaje ha inventado lenguas nuevas, insultantes e indecentes, un idioma propio para un subpaís sumergido, futuro conquistador con miopía crónica, aburrido y con alergia a las letras. Víctimas del audiovisual y sus imágenes de plástico, oro y sangre. Siempre la sangre y el oro, la belleza y la muerte. Personajes que nos hemos creído y hasta aquí nos han llevado.

Sistemáticamente nos burlamos del diferente: blanco o negro, hombre o mujer, homo o hetero, gordo o flaco, cura o puta, carne o pescado. El motivo siempre oculto. ¿Qué más da si el significado es lo mismo?

Ya no hay lecciones, ni héroes, ni tragedias, ni moral. Todo es absurdo. Uno puede perder su casa por perder el trabajo, mientras los "Ministros" y "picalagartos" nos roban el futuro y se sientan sobre tronos dorados a reírse y apostar: ¿quién es el próximo?

El protagonista de la obra "Luces de Bohemia", Max Estrella, reflexionaba: "El sentido trágico de la vida española solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada. (...) Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas. (...) La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta...".

¿Puede ser más trágica la situacion aún? ¿hace falta que vaya a peor? ¿dónde está la belleza en la mentira, la falsedad , lo artificial y el engaño? ¿Cómo encontrar un ápice de perfeccción en manos de monstruos egoístas, ávidos de poder, corruptos y vengativos? ¿qué matemática opera en los bancos, burdeles, tabernas, antros políticos y búnkers militares? ¿qué futuro nos espera si hoy los que ocupan las portadas y el prime time, el congreso y el senado, ayuntamientos y tribunales, comités de empresas..., son bufones sin moral, sinvergüenzas, borrachos sin pudor, artistas sin arte, ladrones y mentirosos, farsantes y estafadores?


¿Es esta una imagen deformada de la realidad, o bien estamos ante una fiel  imagen de una realidad deforme?
Supongo que todo depende del espejo con que se mire. Ahora es cóncavo... ahora convexo...
El mío está muy quemado.

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Mme. Butterfly.