martes, 29 de noviembre de 2011

YA NO QUEDAN PRINCESAS


Princesas consentidas molestas con el guisante; apresadas en castillos con trenzas colgantes; princesas sin palacio, princesas caprichosas, princesas tristes y princesas voladoras; princesas que besan sapos, que bailan hasta la medianoche, princesas sin rostro y princesas que brillan, princesas estelares, princesas con un palacio de malaquita y un rebaño de elefantes.
Princesas de ensueño, encerradas en una jaula, prisioneras en una torre, princesas tristes y princesas locas, princesas que viven en un barco. Princesas falsamente muertas, con caprichos, bondadosas, golosas, perezosas, de hielo, con amnesia, de lejanos y exóticos lugares. Princesas de retrato, dormidas, con secretos y pasiones, con ínfulas de reina, traicioneras, celosas, cegadas por el amor, con hada madrina, con madrastras malas, princesas que hablan con los animales y son amigas de enanos.

No esperaba que esos personajes ideales de los cuentos de la infancia tuvieran su reflejo en la realidad, pero sí creía que al final princesas éramos todas. 
Princesas diferentes, sin príncipe, sin reino y sin trono.

Pero los mitos se me caen cuando el personaje se convierte en persona.

Algunas princesas soñaban con encontrar a su príncipe azul, con hacer una boda estupenda, tener hijos, ser felices para siempre... y sí, algunas encontraron a su príncipe, que resultó ser un farsante, les compraron una lavadora y un aspirador, y en vez de besos dan hostias. La princesa suspira cuando su príncipe levanta la vista del televisor para pedirle una cerveza, y a veces hasta le regala una sonrisa y le pide que le haga una tortillita. Y la princesa obedece, mientras repasa los deberes de los niños, las facturas pendientes de pago y los sueños perdidos. Una princesa sin reino, puede seguir soñando.

También estaban las princesas liberadas, algunas rompieron su encierro y sus cadenas, otras se enfrentaron a su tiempo y a su familia por defender un ideal, luchando contra las covenciones sociales, reclamando su libertad. Esas princesas lucharon contra gigantes y libraron batallas de las que guardan muchas cicatrices, profundas e invisibles. Hoy son funcionarias, madres solteras y adictas al litio. Hacen malabarismos para mantener el caos, jornadas laborales maratonianas y cursos de reciclaje profesional. Otras se lamen sus heridas en la cola del paro y lamentan su último embarazo, sopesan un posible divorcio, se tiñen las canas en casa y miran con envidia el nuevo monovolumen de su vecina. La libertad no liberó a la princesa, tan sólo le dio alas.

Y aún me quedan más princesas. Las princesas divinas sin sentimientos, enclaustradas en sus aposentos sin mirar al exterior. Encerradas en su ignorancia, en la fortaleza que les ofrece protección, alejadas del mundo y perdiendo día a día el contacto con la realidad. Princesas que viven pagando el precio de no sentir, bajo el lema "Si no duele, no sufro". Princesas tan solitarias que ya no saben ser amigas, ni conversar, ni divertirse. Que olvidan sonreir, inapetentes, aburridas, que solo hacen comentarios despectivos y crueles, y protestan por todo y no hacen nada. Princesas de la oscuridad que han ido perdiendo sus sentimientos y están a punto de convertirse en brujas. Mujeres vulnerables, endurecidas por su propio destino que sueñan que un día darán un giro a sus vidas y todo cambiará... a mejor?

Y hay muchas más princesas que ya no lo son porque de las buenas, de las de los cuentos, ya no quedan.

Es tiempo de soñar y recordar ¿qué tipo de princesa soñaste ser?
O todo lo contrario, cada princesa oculta una persona. 

Hay que desconfiar de la princesa dormida (proverbio Grimm)
Princesa que habla, no llora… (proverbio yidish)
Una princesa hace la primavera (proverbio griego)

jueves, 24 de noviembre de 2011

REALIDAD ESPERPENTO


Miedo. Imagen: Ben Heine.

Decía Valle-Inclán: "el esperpento no es otra cosa que la realidad observada en espejos cóncavos".
Y en tan sólo un siglo escaso hemos sido capaces de convertirlo en realidad sin necesidad de lentes curvas ni reflejos distorsionados. Parece una burla, sí, pero ahí está, a la vista de todos.
El esperpento es la propia realidad disfrazada de normalidad.

Lo grotesco ha pasado a formar parte de nuestra expresión sin sonrojos, deformando la sociedad hasta un punto irreconocible, sin echar mano de espejos ni del Callejón del Gato.
Abrir un periódico o ver la televisión, se convierte en una experiencia surrealista en la que se mezcla el mundo real y la pesadilla. Alteramos la información sin intención. Se permite la crítica gratuita.
Ser un "personaje" hoy implica la autodegradación y el escarnio público, nuestra cosificación. Y los receptores somos muñecos en manos de "Zaratustras" que nos transforman en rentabilidad. Animalizados hasta la caricatura, es imposible decidir donde termina el hombre y donde empieza el animal pues como tales nos comportamos, como los peores y más salvajes, siempre a la espera de que aparezca la sangre y rueden cabezas.
La degradación del lenguaje ha inventado lenguas nuevas, insultantes e indecentes, un idioma propio para un subpaís sumergido, futuro conquistador con miopía crónica, aburrido y con alergia a las letras. Víctimas del audiovisual y sus imágenes de plástico, oro y sangre. Siempre la sangre y el oro, la belleza y la muerte. Personajes que nos hemos creído y hasta aquí nos han llevado.

Sistemáticamente nos burlamos del diferente: blanco o negro, hombre o mujer, homo o hetero, gordo o flaco, cura o puta, carne o pescado. El motivo siempre oculto. ¿Qué más da si el significado es lo mismo?

Ya no hay lecciones, ni héroes, ni tragedias, ni moral. Todo es absurdo. Uno puede perder su casa por perder el trabajo, mientras los "Ministros" y "picalagartos" nos roban el futuro y se sientan sobre tronos dorados a reírse y apostar: ¿quién es el próximo?

El protagonista de la obra "Luces de Bohemia", Max Estrella, reflexionaba: "El sentido trágico de la vida española solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada. (...) Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas. (...) La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta...".

¿Puede ser más trágica la situacion aún? ¿hace falta que vaya a peor? ¿dónde está la belleza en la mentira, la falsedad , lo artificial y el engaño? ¿Cómo encontrar un ápice de perfeccción en manos de monstruos egoístas, ávidos de poder, corruptos y vengativos? ¿qué matemática opera en los bancos, burdeles, tabernas, antros políticos y búnkers militares? ¿qué futuro nos espera si hoy los que ocupan las portadas y el prime time, el congreso y el senado, ayuntamientos y tribunales, comités de empresas..., son bufones sin moral, sinvergüenzas, borrachos sin pudor, artistas sin arte, ladrones y mentirosos, farsantes y estafadores?


¿Es esta una imagen deformada de la realidad, o bien estamos ante una fiel  imagen de una realidad deforme?
Supongo que todo depende del espejo con que se mire. Ahora es cóncavo... ahora convexo...
El mío está muy quemado.

martes, 15 de noviembre de 2011

RÉCORD DE VISITAS: MARIPOSAS PARTOUT!

Mis mariposas y yo cada vez recibimos más visitas.
¡Ayer, 14 de noviembre de 2011, batimos nuestro récord!
Gracias por la visita a los 6.000 y pico que os habéis asomado ya a esta pequeña ventana, a mi mundo. Volved cuando queráis.
Mientras, seguiremos revoloteando por aquí cerca.

lunes, 14 de noviembre de 2011

NO HAY LUGAR PARA LOS CUENTOS

Érase una vez... una princesa presumida y un príncipe sin reino.  
Príncipe tomando la iniciativa: - Sube!
Princesa haciéndose la difícil: - No, baja tú.
Príncipe mirando a una plebeya subida a un asteroide: - Venga, sube ¡o me voy!
Princesa pensando "jolines, otro sapo": - Pues adiós.
Y este cuento se acabó, sin comer perdices, infelices, y casi se dan en las narices.

La fotografía ha sido encontrada en internet y me sugiere mucho más de lo que alcanzo a escribir.
¡Gracias dibujante desconocido, por inspirar esta historia triste con final realista!