miércoles, 9 de marzo de 2011

ERASE UNA VEZ... MARTA, LA NOVIA ALTA

Érase una vez… una alta novia.
Sentada sobre la cama, rodeada de un montón de revistas de moda nupcial, peinados, folletos de flores y restaurantes, recortes de revistas, catálogos de viajes, listas de invitados, menús… la novia suspiraba e intentaba recoger y poner un mínimo de orden en aquel caos de papeles brillantes y vistosos colores.
Por un momento pensó en huir, salir corriendo y dejar de lado algunas decisiones aún pendientes, los pequeños pero interminables detalles por pulir. Lamentó no poder disfrutar de una cerveza bien fría compartiendo risas y anécdotas con las amigas pues tendría que dedicar toda la tarde del viernes a los preparativos de la boda. Cada vez quedaban menos días y éstos se hacían muy cortos.
-         En fin, al menos en casa puedo echar un cigarrito de vez en cuando. Pensó mientras apagaba en un atiborrado cenicero la enésima colilla.
-         Bueno, nena, al fin y al cabo, no estás planeando cualquier fiesta, sino el evento con el que has soñado toda tu vida. El día en el que te unirás al hombre con quien deseas compartir momentos buenos y malos, formar una familia y envejecer a su lado. Ufffff, suena arcaico, además para lo de los niños ya habrá tiempo. Voy a encender otro pitillo. ¡Jod.., se me ha terminado el tabaco! Lo que faltaba.

Desde hacía un par de meses, cuando la sorpresa de la boda dejó de serlo, la pregunta se convirtió en el tema de conversación general:
- Y los niños ¿para cuándo? Y más o menos fue en ese momento cuando surgieron algunas noches en vela,  los nervios y los arranques de genio. Los despertares con sobresalto y sudores, con la imagen de una novia sin zapatos corriendo delante de un pastel gigante que quiere absorberla… pesadillas de dibujos animados.
Con tanto agobio es fácil perder la calma, pero esta novia, chica lista, lo tiene todo controlado… o casi.
Ella, a pesar de esos pequeños episodios de ansiedad, no ha necesitado llevar una agenda para organizar todas sus citas y planificar actividades, ella va con prisas a todas partes y olvida hacer hoy lo de ayer, y anteayer… y mañana… ¡para eso queda mucho aún!
La novia alta se ríe de los consejos de amigas que le sugieren evitar el exceso de azúcar, grasas, cafeína, nicotina y ¡nada de alcohol!, y se pide otra cerveza con unas patatitas retando a la báscula. Y le salen arruguitas de pura alegría. Nada de relajación, mejor un buen "shock" de estrés, mejor feliz a pesar del cansancio y preocupación! Siempre nos quedarán los anteojeras y los complementos vitamínicos. Energía positiva en vena.
Y cuando una no aguanta más y todo se pone difícil ¡Respira! ¡Cuenta hasta 10! Y recupera la calma. Y duerme tus ocho horas. Si no descansas estarás de malas y se notará en tu cara.

A ver, guapa, un poco de concentración que quedan muchas cosas que organizar aunque tú solo pienses en volver a la rutina. Y la novia se vuelve a sumergir en el mar de folletos y revistas esparcidos por toda la cama que amenazan con instalarse allí para siempre.
Una página suelta de revista llama su atención, en ella lee: “Todo el mundo sabe que el ramo de la novia se lanza a las mujeres solteras pero, ¿sabías que antiguamente se lanzaba un zapato?“
- Mmmmmm, sería divertido liarse a zapatazos con algunas de las invitadas… Esto está interesante. La novia sonríe ante la visión de alguna “amiga” con un ojo morado…Y continúa leyendo: “Otra tradición que también ha cambiado es el uso de la liga pues se acostumbraba que los hombres corrieran detrás de la novia para quitársela y muchas de ellas terminaban bajo una turba de invitados cayéndole encima. Claro está, hoy en día esta tradición ya no es tan común y es el novio el que se la tiene que quitar". Afortunadamente. Más seguro pero menos divertido.
“A propósito del ramo, éste se empezó a usar en el antiguo Egipto, pero en lugar de flores, las novias llevaban hierbas de aroma intenso, como tomillo o ajo para ahuyentar a los malos espíritus”.
Y sigue encontrando más anécdotas: “El pastel de bodas tiene un significado especial. Antiguamente los romanos rompían un pan por encima de la cabeza de la novia como símbolo de fertilidad, los asistentes o invitados recogían las migajas y se las comían. Hoy los pasteles tienen un lugar destacado en los banquetes de matrimonio, pero ¡ojo! representan descendencia y suerte para la pareja, y los novios extienden su suerte a sus invitados al compartirlo.” La novia alta piensa en una invitada en especial que no se irá de su boda sin comer pastel y ¡espera que le hagan rápido un bombo!
- Sí, muchas cosas sobre las novias pero nada acerca de los novios, y es que parece que sólo se casa una y ésto es cosa de dos. Medita enfurruñada, seguramente afectada por la falta de tabaco.
- A ver que encuentro por aquí. Y revuelve los papeles, localiza un folletito de un sastre masculino (el chico de la foto parece muy gay) y lee con curiosidad: “Un mito muy difundido es el que dice que el novio no puede ver a la novia antes de la boda pues entonces la mala suerte los perseguirá”. – Tonterías. Pero por si acaso éste no se acerca en dos días…
“Por otra parte, dicen que si el novio no lleva la corbata bien acomodada seguramente te será infiel.” La novia apunta mentalmente: hablar con novio de cómo se debe arreglar correctamente la corbata para que la novia alta no patee culo de novio.
Y prosigue con su lectura: “Debes saber que no es recomendable que antes de la boda le regales unos zapatos a tu novio pues se cree que éstos le servirán para huir y desaparecer” – Upsss. ¿Y si se los escondo todos?
“Habrás escuchado el refrán: en martes ni te cases, ni te embarques, ni de tu casa te apartes... pues según la leyenda, este día está asociado a Marte, el dios de la guerra. Y si es 13 es peor, pues este número representa al arcano de la muerte.” – No problem! ¿Pero qué pasa con el resto de los días? “Se creía que los lunes son de buen augurio por ser el día de la luna. Los matrimonios efectuados en viernes estarán consagrados por Venus, diosa del amor y la belleza, quien se encargará de que haya cariño por muchos años. De los domingos se dice que es un día bendito pues está lleno de sol y éste llenará de salud, abundancia y felicidad a los esposos.” - ¡Vaya, qué cosas! ¿Pero y si llueve?
La novia hojea una revista en la que recuerda haber visto algo al respecto. – Aquí está. “Si no quieres que llueva en tu boda, rézale a Santa Clara. Hay quienes dicen que si llueve tendrás muchos hijos.” – Pues a mí no me convence… Piensa la novia meditabunda, sopesando los pros y los contras de la lluvia primaveral. - Mejor que no llueva y ya veremos lo de los hijos...

En un folleto sobre regalos encuentra otra curiosidad: “En algunos lugares del mundo se estila obsequiar cajitas con almendras a los invitados. Esto es porque hace muchos años, a cada invitado se les regalaban cinco almendras, las cuales representaban: salud, bienestar, larga vida, fertilidad y felicidad” – Ohhhh, qué detalle. “Además, si deseas que una amiga tuya se case pronto, escribe su nombre en un papelito y guárdalo en tu zapato derecho. Así entrará contigo hasta el altar.” – Creo que me voy a hacer un listadito con todos los nombres de estas solteronas aunque resulte incómodo llevarlo en los zapatos, así todas vendrán conmigo!  Y la novia sonríe pensando ya en las futuras bodas que le esperan.
“Para alejar los malos espíritus hay que tocar el claxon del coche de los novios, por este motivo, en muchos lugares aún es costumbre atar latas a los parachoques de los automóviles para hacer todo el ruido posible.”

 “No olvides llevar el típico detalle azul, te asegurará la fidelidad; algo viejo, que representará el pasado que te forjó como persona; lo nuevo, que alimenta la esperanza de una nueva vida; y, por supuesto, algo prestado; que refuerce la amistad”. – Esto me gusta, voy a apuntarlo. Pero… ¡Diosss, qué tarde es! Se me ha ido el santo al cielo…
Y la novia se levanta apresuradamente para ir al encuentro de su media naranja tirando al suelo buena parte de los asuntos pendientes que, finalmente, guardará en una caja, sin orden ni concierto… Total, una sólo se casa una vez, o al menos ¡eso se espera!

Esto ha sido un intento de cumplir la promesa de escribir un cuento a una amiga que en pocos días se nos casa. En fin, una no maneja determinados recursos narrativos y lo que me sale es poco más que un chiste, pero lo prometido es deuda y espero, al menos, haberla hecho sonreír.

Con todo mi cariño, para Marta, la novia alta.
¡Que seáis muy felices!

1 comentario:

  1. Mil gracias Pilar, me he apuntado anécdotas que no sabía, la de tirar el zapato muy bueno para la ocasión....
    Besos guapa, te debo una.

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Ya que estas aquí, podrías decirme que te parece todo esto! Vuelve pronto! Un saludo,
Mme. Butterfly.