lunes, 14 de febrero de 2011

DÍAS CONVULSOS

Parece que los días tienen más horas de luz y el mes de febrero pasa rápido.

Un mes raro, extraño y convulso. El lado árabe del mundo se agita y se rebela. Los súbditos de Mahoma quieren ser demócratas y salen a la calle gritando su deseo de abolir las tiranías y el muro fronterizo que se levanta entre su tradición y la esperanza de libertad, sometiendo sus anhelos, sus proyectos y los de sus hijos al capricho del tirano, del terrateniente, del dictador.
El poder corrupto huye encubierto por acuerdos con occidentales sin escrúpulos. Atrás quedan las madres que lloran a sus hijos y hombres que nada tienen que perder porque poco tienen, si no es nada, únicamente su orgullo, sus ideales, su voluntad férrea de cambio y su fe. La misma fe que otros maltratan y pisotean con el cobarde radicalismo terrorista que aterroriza más que mata, porque asusta aún estando bien lejos, estando como estamos integrados en la civilización demócrata, capitalista y estable del primer mundo.

Imagen extraída de http://www.gistain.net/, artículo de Javier Valenzuela sobre las revueltas en el mundo árabe.

Este mes pasa rápido, se notan los días de menos en el calendario.
En el libro de la Historia, febrero de 2011 se inscribirá como el mes en el que el pueblo árabe, de forma casi unánime y espontánea, decidió alzarse y romper unas cadenas, transparentes pero tangibles, férreas aunque transparentes, con las que ha sido sometido durante siglos. 

Llega marzo con aires de cambios y un viento fresco y húmedo que anuncia la primavera transporta aromas de especias exóticas; polvo de arena de tierras lejanas y banderas agitadas que se filtran entre rumores de rezos y el trasiego humano en los tumultuosos bazares; el acre olor de la sangre de los caídos se entremezcla con las amargas lágrimas del luto, de la tragedia y del triunfo. Pero se intuye una luz que cambia el color y define las formas de las cosas según se aproxima. Oriente se levanta y no por ello Occidente cae, ambos son hermanos y caminan de la mano.
Caligrafía kufí: "Voluntad de Dios"

Quizás un día el mundo llegue a ser un buen lugar para vivir. Estoy pensando no en un mundo creado a medida para el disfrute de ricos y poderosos, sino en un buen lugar sencillo donde decir lo que piensas y querer vivir tu propia vida no sea un delito, un pecado ni un estigma. Donde cada uno pueda creer en sí mismo y la mujer no sea un ciudadano de segunda.
Aún queda un buen trecho pero ahí vamos, viviendo en voz alta, sin mordaza y con esperanza.
Febrero pasa rápido, esperemos que así sea. AMÉN.

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Mme. Butterfly.