lunes, 21 de febrero de 2011

CRISIS? WHAT CRISIS? APUNTES SOBRE MOTIVACIÓN Y OPTIMISMO

Decía Einstein: “No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo”, y en su discurso ensalzaba la crisis, el fracaso y las penurias porque son el motor que nos mueve al cambio.
A veces tememos el resultado antes de poner en práctica una acción pero ¿de qué tenemos miedo?
 “Quien supera una crisis se supera a sí mismo. La única amenaza es la tragedia de no querer luchar por superarlo.”
En ocasiones todos necesitamos un revulsivo que nos mueva a actuar, que nos arranque de la silla y nos incite a movilizarnos. Nos falta motivación y optimismo. Parece que todo el universo conspirase contra nosotros. Reímos poco, nos dejamos llevar por el mal humor, negamos la realidad y no tenemos ganas da nada.
Los cambios que se suceden a nuestro alrededor y resulta complicado afrontar algunas situaciones. A todos, en mayor o menor medida, nos están afectando crisis diversas: la económica, la existencial, la de los 30, la de los 40, la laboral, la de pareja… y como denominador común mostramos nuestra inherente capacidad para adaptarnos a los hechos, nuestro conformismo y aguante. Es lo que hay. No nos gusta la situación pero la prolongamos porque no sabemos como acabar con ella. Es patente la necesidad general de motivación, se hace urgente elevar el grado de optimismo.  
Pero la solución puede estar mucho más cerca de lo que pensamos, está en nosotros mismos.
 
¿Por qué luchar para cambiar el mundo? ¿No sería más fácil intentar cambiar nosotros e intentar contagiar al de al lado? Prueba a sonreír, recibirás una sonrisa. No contestes mal ni pongas mala cara porque también funciona, recibirás lo mismo. Hay que hacer sentir bien a los demás, el optimismo es un virus que se contagia. Algunos gestos de alegría son imitados de forma inconsciente por nuestros interlocutores. Desgraciadamente el pesimismo también: hay que elegir qué cara poner si deseamos alcanzar un cierto grado de felicidad.
 
La felicidad no es conseguir algo, es tener motivos para cada mañana levantarte y perseguirlo, tener ganas y por qué vivir. La ilusión: es buscar el cómo. Poner en práctica la búsqueda.
Existe una cosa que se llama coeficiente de optimismo y no es más que la facilidad de una persona para hacer de cualquier experiencia algo positivo. Está demostrado que cuanto mayor sea ese coeficiente en una persona, mayor es su esperanza de vida. Si queremos vivir mucho tiempo y ser capaces de disfrutarlo, debemos poner en marcha cuanto antes los mecanismos para hacer de cualquier experiencia, aún crítica, algo positivo, constructivo, y cuando la vida nos dé una coz, intentar levantarnos rápido y recuperarnos, porque lo mejor está por llegar y no debe encontrarnos tirados y lamentándonos.
 
La mente atrae aquello en lo que piensa. Hay que imaginar, proyectar, visualizar que se obtiene aquello que se desea, creer que se puede conseguir.
¿Y qué hay de los sentimientos? Tendemos a justificar las emociones mediante razonamientos pero la mente nos engaña y sólo ve lo que quiere ver. La realidad la creamos cada uno con lo que elegimos ver en nuestra mente. Nuestros sentimientos crean interferencias en los aspectos racionales y entran en conflicto haciendo aparecer nuevos problemas… Un consejo: hay que confiar en la parte racional y aprender a dominar la parte emocional. Hay que buscar lo que queremos, hacer las cosas que nos apasionan, perseguir los sueños, y hay que actuar racionalmente para conseguirlo.
Ante la duda sobre si dejarse llevar por el corazón o por la cabeza: confía en tu corazón, no lo traiciones, sigue la dirección que te marque, pero actúa con cabeza.
 
Escuchar al cuerpo también ayuda: hay que identificar los síntomas. Cuando no somos felices el cerebro avisa y enfermamos o nos deprimimos, lo que reduce progresivamente nuestra esperanza de vida, nos estamos robando años. Los humanos nos empeñamos en complicarlo todo aumentando continuamente nuestras necesidades e incluso vamos contra nuestra propia supervivencia sometidos al estrés y al cansancio. La vida que llevamos nos hace mayores y nos mata, pero el cerebro nos avisa de que hay que cambiar de estilo de vida: redirigir nuestra rutina y nuestros comportamientos, volver a ser un niño con necesidades sencillas: disfrutar de la comida, del juego, descubrir cosas nuevas y practicar actividades olvidadas (leer, pintar, trabajar con las manos, correr, bailar, estudiar, cantar).
Retroceder en el tiempo aumenta la esperanza de vida. Moverse las multiplica: sal, corre, disfruta, sueña.
 
Dejo estas reflexiones aquí como recordatorio personal y os dejo el enlace a una verdadera fuente de motivación y optimismo. Espero que os resulte tan inspirador como a mí.

vídeo en Youtube:

http://www.youtube.com/watch?v=sJLlPnhlTlU&feature=youtube_gdata_player

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