lunes, 15 de noviembre de 2010

VIRTUS PROBATA FLORESCIT ("En el intento florece la virtud")

Recientemente, el premio Nobel Vargas Llosa declaraba en una entrevista al diario El País:
"El mundo del arte es el mundo de la perfección, el mundo de la belleza... El arte trasciende de modo natural orígenes y fronteras". 
 
A mí estos comentarios me han hecho reflexionar preguntándome qué es realmente el arte. ¿Debe ser siempre el "arte" realmente "bello"? ¿debe serlo en cualquiera de sus expresiones? ¿debe ser "perfecto"?
Sinceramente, creo que no.
Creo que el arte se respira y se transmite a diario de forma inconsciente. En cada gesto, palabra o mirada.
Cualquiera puede ser un gran artista con técnica y talento, pero el ARTE, el verdadero, el arte en estado puro, es el que a pesar de su imperfección tiene un alma perceptible, capaz de transmitirnos un sentimiento o una sensación, capaz de contener una esencia que otros podamos identificar.
No todos estamos preparados para percibir ese alma, identificarla o trasmitirla.
Y no tiene por qué ser bello.
Muchas obras de arte producen tristeza, melancolía, extrañeza, angustia o espanto. Desde la literatura hasta el cine, pasando por la música, la pintura, la escultura, la arquitectura, la poesía, el conjunto de manifestaciones artísticas acogen todos los sentimientos, sensaciones y sueños inherentes al ser humano. 
Hoy, la fotografía se ha convertido en el vehículo idóneo para la transmisión de la sensación de fugacidad de nuestra realidad cotidiana global.
Todos, a través del ojo de nuestra cámara, podemos recoger los fragmentos de una vida que modificada por un ordenador se transforma en algo mágico, y descubre a los ojos de los demás nuestra particular visión del mundo que nos rodea.
No tiene por qué ser bello, es la capacidad del fotógrafo para capturar con su cámara la magia de un instante, de una forma, de una textura, lo que convierte esa fotografía en algo artístico y provoca con ello una reacción.
Hay personas que son capaces de transformar su visión en ARTE.
Recogen los pedacitos que componen su mundo y lo reproducen para los demás pasándolo por el tamiz de su cámara y luego nos hacen fabulosos regalos visuales en forma de fantásticas fotografías.
Pienso que en ese intento por retener en una imagen la magia de un instante reside la virtud del fotógrafo, y creo que sería aplicable al resto de las artes.
En otras ocasiones he mencionado a mis amigos Juan (http://lopezpajaron.com/) y David (http://gallipato.com/), utilizando su obra fotográfica como referencia en otros post.
Esta vez dedico este post a otro amigo, Sergio Arranz, que me permite secuestrar las imágenes que vierte en su blog para ilustrar y embellecer estas mariposas fotográficas. Hacedle una visita y disfrutad de su singular mirada a los detalles cotidianos y su capacidad para captar lo fugaz. En su blog: http://condoserres.blogspot.com/ encontraréis motivos de sobra para reconocer en él a un verdadero artista.
Gracias Sergio. 
Todas las imágenes que ilustran este post pertenecen a Sergio Arranz.

1 comentario:

  1. Gracias por estas palabras tan bonitas, como se nota que hemos sido compañeros, jajaja. Lo dicho nunca nadie a expresado así lo que hago, así dan ganas de continuar e indagar en lo divino y en lo humano.

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Ya que estas aquí, podrías decirme que te parece todo esto! Vuelve pronto! Un saludo,
Mme. Butterfly.