jueves, 11 de noviembre de 2010

PÍLDORAS PARA EL DOLOR AJENO

Tengo media hora libre que debería aprovechar para alimentar este blog que desde hace un par de semanas he dejado un tanto de lado. El caso es que llevo días mareando la perdiz y no veo la hora de sentarme a escribir.
29 minutos. Hoy no tengo mucho que contar y quizás sea porque últimamente todo está muy tranquilo. Malo, presagio de tormenta. Algo viene, seguro. Ésto me da que pensar: ¿será que los problemas cotidianos/ momentos bajos/ estados anímicos carenciales/ malos rollos/ días tristes/ fechas conflictivas, son precisamente la fuente de inspiración?
27 minutos. Quiero pensar que estoy equivocada ¡qué depresivo! será simplemente que tener la mente tranquila, descansada, sentirme bien y estar centrada, me provoca un estado de exacerbada actividad que aleja inexorablemente mis dedos del teclado del ordenador. La duda me corroe.
25 minutos y contando...
23 minutos. Nada, que no sé. Me cuesta aceptar que mi inspiración / locuacidad/ ganas de escribir/ estado de gracia/ iluminación/ musas varias, estén directamente relacionados con mi prolijidad a la hora de escribir.
20 minutos. Prueba 1. En realidad tengo un montón de historias a medias, Celeste lleva tiempo esperando que encuentre el final a su aventura barcelonesa con Lennon...
18 minutos. Prueba 2. Y mis compañeros y amigos han sido muy generosos enviándome imágenes de sus diferentes viajes para que continúe alimentando esa pequeña pero creciente sección llamada "De viaje por..."
16 minutos. Prueba 3. Vamos, que no será por temas sobre los que hablar: el horror del pueblo saharaui, el triunfo electoral de Belén Esteban, la macrofiesta de la MTV en Madrid, mi fugaz última visita a Malasaña, la crisis moral de mi empresa, la rebelión de la naturaleza y mis teorías sobre el cambio climático, el posible ingreso en la escuela de letras, el Planeta de Mendoza y el Nobel de Vargas Llosa.
13 minutos. Rebatimos la prueba 3: no. De eso ya se encargan los periódicos, los telediarios, las señoras repintadas en el metro, las reuniones improvisadas ante la máquina del café en la oficina, las mil entradas del facebook... Parece que el dolor que más nos preocupa es el que no nos atañe. Nihilistas al poder.
11 minutos. En lo personal, pues ya seguiremos, no hay prisa.
10 minutos. No me gusta nada esta entrada. No sé qué coño estoy haciendo. Me apetece beber algo.
5 minutos. He ido a la máquina de las cocacolas (sí, aún estoy en la oficina y como estoy fuera de mi horario esperando que me recojan me permito perder el tiempo alimentando el blog. Uy, qué riesgo! cómo se enteren me pondrán falta?).
3 minutos. Pues eso, que he ido a la máquina de cocacolas y había dos pijas que me caen fatal, no por pijas, sino porque me miran por encima del hombro. Sorbían traguitos de cocacola ligth y se reían de algo que ha pasado en Gran Hermano. Y mientras yo echaba las monedas y seleccionaba la bebida (Cocacola. Punto, de la de toda la vida), han quedado mañana a las ocho y media, en el mismo sitio, para comentar el programa de hoy.
1 minuto. ¿Cómo será la vida cuando tu mayor diversión/ preocupación/ motivo de conversación/ cita televisiva favorita/ tema recurrente, es comentar las batallitas de un concurso de convivencia? No será mejor probar a convivir y experimentar en primera persona la "vida en directo"? No es más lógico beber algo con calorías pero rico, rico, en lugar de un brebaje inmundo cargado de edulcorantes indigestos y cancerígenos? Y por qué las pijas de Tragsa, aún siendo secretarias o auxiliares, miran por encima del hombro a las que no somos anoréxicas de palo, ni llevamos tacones ni nos pintamos como zorras?
Hoy soy un mar de dudas e incoherencias.
0 minutos. Me he pasado de tiempo, y bien pasada. Pero como aquí mando yo y hago lo que me apetece me regalo unos minutos extras para decir lo único que tenía ganas de decir: no sé si se trata de una incoherencia más, pero como escribo para mí y de mí, quiero pensar que con estas letras formo palabras y frases que no son letras, sino pequeñas pildoritas/ pastillitas/ comprimidos/ grageas/ mediacamentos al fin que alivian dolores y males ajenos. Desde luego han resultado ser la panacea para curar los propios.

Menos cuarto. He buscado una imagen bonita para ilustrar este post. Que al menos tenga algo vistoso ya que el verbo hoy no me ha acompañado.

Por cierto: lo de "píldoras para el dolor ajeno" no es mío, pero me lo apropio y me hago eco para pediros que sigáis leyendo un poco más. Se trata del slogan de la nueva campaña publicitaria de Médicos sin fronteras que nos recuerda que "el principio activo de las pastillas contra el dolor ajeno es el amor". 
Os dejo un link, el resto es cosa vuestra.
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/placebos/olvido/millones/enfermos/elpepusoc/20101111elpepusoc_4/Tes
http://www.msf.es/

Al final todo cobra sentido... al menos para mí.
Voy a acercarme a la farmacia.

2 comentarios:

  1. Tu ya sabes que lo que necesites, no hace falta que te de mi permiso Butterfly, es un honor que la utilizes.

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  2. Pues creo que te voy a coger varias, amigo. Te has convertido en un artistazo! Gracias señor Arranz. besos!

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Ya que estas aquí, podrías decirme que te parece todo esto! Vuelve pronto! Un saludo,
Mme. Butterfly.