miércoles, 2 de junio de 2010

EL SEXO Y BRITNEY SPEARS...


Se acerca el verano y Celeste se ha vuelto a rapar el pelo, esta vez casi al cero.
Está preocupada. Lleva meses arrastrando catarros que no se curan y se complican provocando extrañas reacciones alérgicas. Se corta mucho el pelo porque se le ha empezado a caer a mechones. Seguro que a causa de la medicación.
Se levanta cansada, sin ganas de nada, triste y deprimida.
Se ha hecho adicta a los zumos de zanahoria y a los actimel. Con frecuencia desaparece durante horas para ir a nadar a la piscina y dar largos paseos por la ciudad, distraida, intentando apaciguar su mente, buscando nuevas motivaciones e ideas positivas. Una extraña melancolía se ha instalado en su cabeza y la tiene permanentemente inquieta, no sabe como expulsarla.
Un par de tardes a la semana se acerca a la tienda de Lennon y pasa el rato rebuscando entre discos viejos. Atiende a los clientes cuando Lennon aprovecha para salir a estirarse y fumarse un canuto.
Celeste ya no fuma. Y bebe poco, casi nada. Escucha música, lee y camina. Trabaja demasiado y conduce su moto demasiado rápido por Madrid.
Los ratos que pasa en la tienda de discos son los mejores de la semana. Junto a Lennon encuentra silencio, tranquilidad. No hay preguntas, ni prisas. Llega, saluda, beben té con menta del termo que Lennon guarda bajo el mostrador. Lo prepara cada día, por si ella aparece por allí.
Hace dos semanas que Lennon lleva gafas oscuras a todas horas, le han diagnosticado un desprendimiento de retina y aprovechará el mes de agosto para operarse. Tiene un hermano en Barcelona que trabaja en una clínica oftalmológica y le saldrá bien de precio. Con lo poco que le gustan los matasanos... con un poco de suerte se acercará a ver un partido al Camp Nou.
Celeste le anima, le hace compañía mientras le observa, torpe, tantear con cuidado los discos, ordenándolos despacio, acercando mucho la carátula a la cara para poder leer. Celeste espera hasta que echa el cierre y le acerca a casa en la moto. Le ha regalado un casco de segunda mano, de estilo retro, que Lennon luce orgulloso aunque no para de quejarse hasta que se lo quita.
A veces se toman algo sentados en una terraza de la plaza de Olavide, beben y hablan mientras anochece. En esos momentos es cuando mejor se sienten los dos. Beben cerveza en botellín, y hablan, casi siempre de música, cine y libros. Lennon le critica su miedo a publicar alguno de los poemas que, tras mucho insistir, ella le ha leído sin poder evitar ruborizarse. Ella le escucha mientras él diserta sobre las propiedades de la marihuana y le explica las diferencias entre una variedad critical, con aspecto de índica pero con toda la potencia de una skunk; la amnesia, con más proporción de sátiva que de índica; el sabor dulzón de la cream caramel; el aroma cítrico de la cinderella 99...
Lennon confiesa que muchas noches bucea en la red y husmea en los blogs buscando críticas musicales, noticias de conciertos, y poemas en inglés de autores desaparecidos hace un siglo. Es adicto a las compras en eBay, ha conseguido cientos de discos a precio de ganga que son verdaderas joyas, y, se ríe a carcajadas al recordar que fue precisamente allí donde pujó por los pingüinos musicales que adornan la entrada a la tienda... nadie más se atrevió a adquirir semejante frikillada. Y la consiguió por sólo quince jodidos euros, gastos de envío incluidos. Lennon tose al reír y sus ojos se llenan de lágrimas tras los cristales oscuros.
Celeste le habla de las mariposas verdes y le invita a leer algo, le explica cosas sobre sus bichos...
La conversación gira alrededor de qué se suele buscar en un blog y cuáles son las motivaciones personales de los lectores anónimos que, cada uno desde su pantalla, lejos pero muy cerca, se adivinan unidos frente a la paranoia de quien decide verter en su teclado las ideas que giran en su cabeza y solo cobran forma al transformarse en negro sobre blanco por obra y gracia de un post.
Ls encuestas dicen que el tema más solicitado en las búsquedas a través de internet es el sexo. Lennon y Celeste chocan sus botellines y brindan por el tema. El TEMA, así con mayúsculas, el jodido sexo que mueve el mundo... Y no pueden parar de reir cuando Lennon jura y perjura que en una de sus revistas "especializadas" leyó que el personaje más buscado es ¡Britney Spears!
Así va el mundo. Bebe un trago más, y hace un gesto al camarero para pedir que les sirvan la penúltima. Acerca su cara a la oreja de Celeste y susurra: - con esa cabeza rapada te pareces un poco a la britney esa de los cojones, pero tú estás más buena...
Y Celeste le tira unos panchitos mientras le llama hijoputa.
El camarero deja los dos botellines sobre la mesa acompañados de un plato con boquerones y anchoas.
Se marcha pensando en la curiosa pareja que hacen el hippy trasnochado y entradito en años y la motera con pinta de marimacho... no sin antes echar un rápido vistazo hambriento a la nuca de Celeste.
Así va el mundo.

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Mme. Butterfly.