martes, 2 de marzo de 2010

CELESTIADAS. El dolor es un horror que fascina.

Disculpa que no haya llamado antes de venir. Ya ves, presentarme así, sin avisar, después de tanto tiempo. En verdad pensaba que no estarías, que no me abrirías o no querrías hablar conmigo. Y lo entiendo, en serio, ya sé que estás dolida y que esta vez me he pasado, pero te echo tanto de menos... tenía tantas ganas de verte, hablar contigo, y tengo tantas cosas que contarte...
Sí, me he cortado el pelo, estaba harta de la melena, de los rizos y los enredones, es más práctico así... ¿No te gusta? vaya... ya crecerá, si quieres podemos ir juntas a la pelu, como antes...
Bueno, veo que no me lo vas a poner fácil. Venga, no me pongas cara de vinagre.
A lo que iba, que llevo ya tiempo dándole vueltas y aunque sé que tenía que dar yo el paso de acercarme a tí, de hablarte y pedirte perdón, no me atrevía, no sabía cómo. Sí, si ya sé que no hay nada que perdonar, que ya te has olvidado, pero es que yo no me lo quito de la cabeza y necesito que todo vuelva a ser como antes y hablar contigo y que seamos amigas de nuevo, como siempre, las dos contra el mundo...
No te lo vas a creer pero todo este tiempo he estado muy perdida. No te rías, sí, yo, perdida, vamos que me he sentido fatal y he hecho muchas tonterías. Yo sabía que la había cagado, que hablé más de la cuenta y por mi culpa lo pasaste fatal, pero estamos a tiempo ¿no? yo creo que podemos arreglarlo y aunque tendré que currármelo sé que volverás a confiar en mí. Te juro que me voy a ganar tu confianza. Si ya me lo decías tú antes: - Celeste, a cabezota no te gana nadie, mira que eres pesada.
Pues ya sabes, no voy a parar de insistir.
¿Ves? ya me has sonreído. Me hace mucha ilusión... ¿Sabes que estoy súper nerviosa? Que qué te cuento??? pues... no se por dónde empezar. Lo mejor es que te cuente todo desde el principio...
Después de nuestra discusión me fui a casa de mi padre. Sí , claro, no sabía que hacer y no tenía otro sitio donde ir, así que tuve que hacer de tripas corazón y aunque no soporto a la lerda de su novia, que es una pija, una estúpida y un putón verbenero, pues allí me quedé unos días.
La verdad es que ha pasado mucho de mí, porque yo me temía que en cualquier momento me montaría un numerito: que si vaya ropa, vaya pelos, que si no te da vergüenza presentarte con ese pedo, que si con tanto piercing se te va a desfigurar la cara... no sería la primera vez que se mete conmigo y eso que la imbécil ésta necesita dos horas de maquillaje intensivo cada mañana para recomponerse la cara... ¡menos mal que no me vieron los tatuajes! porque ahí si que se hubiera liado gorda...
Pues nada, la muy simple no sólo no me ha dado el coñazo sino que hasta me ha preguntado qué me pasa, seguro que mi padre le ha dicho que no se pase conmigo y que sea amable, o algo así, seguro, porque esta pécora me odia a muerte.
Sí, sigue tan mona y tan ideal como siempre... a ver, si no tiene otra cosa que hacer que cuidarse y comprarse trapitos... está forrada la hija de puta... mejor, sólo faltaba que fuera una pobretona y que explotase a mi viejo. Al menos él se lo monta que te cagas, la tía está buena y follar, follan, que no se cortan y les oigo día sí y día también. Lo dicho, eso que se lleva el viejo.  
Yo allí estaba como una reina, ya te digo, tranquila, sin nada que hacer ni nadie que me diera el coñazo... ¡no lo digo por tí! no, me refiero a que necesitaba un poco de tranquilidad, para poder pensar en todo lo que ocurrió... no, no te preocupes que no voy a volver a sacar el tema.
¿Te importa que fume? espera que ya me lío yo un canutito mientras te sigo contando.
Sí, tía, esto es una mierda, anda que no lo noto por las noches, me pitan los pulmones y ronco como una morsa, pero es que esta porquería te engancha y... qué hostias, de algo hay que morir.
A ver... por donde iba... pues eso, que mi padre me pasaba pelas para mis cosas y como allí no gastaba nada, me he comprado una moto. No, no te creas, que es una de segunda mano, una Kawasaki VN 900 Vulcan, tirada que me ha salido. Sí claro, un chanchullo de los míos... ya sabes.
Cuando quieras te doy una vuelta, ¡se liga un montón! no sé que les mola más a los tíos, si la moto o la tía... aunque a veces me insultan y me dicen ¡camionera!, y encima me he cortado el pelo!!! no te rías, joer, que no tiene gracia. Y las tías te miran fatal. Que se jodan!
Pues eso, que el viejo me veía rara y le debía dar cosa, así que me animaba a salir y me soltaba pasta, y luego se iba con la rubia de bote y ni se acordaba de mí... pero yo tan feliz, eh!, mejor lejos...
Pues a finales de septiembre, sabes que ellos siempre se van de viaje la primera quincena de octubre... pues unos días antes de irse montaron una fiesta en casa para los amigotes del ministerio y los loros de sus mujeres. Una cosa informal, dijeron, y hasta catering y un cuadro flamenco llevaron!!!!
Yo me mantuve un poco al margen, por no dar la nota y por que me sentía fuera de sitio... todas tan monas con sus mechas, con sus vestidos de diseño y sus dientes perfectos. Diossss, qué grima me dan.
Y ellos... ellos son lo peor. Unos petardos que sólo hablan de golf, de política y del culo de la mujer del jefe... son todos unos peperos, en serio, que éstos se creen que son la jet y son unos pringaos, eso sí con mucho dinero...
Pues allí estaba yo en una esquina, dudando si salir al jardín y buscar un rincón oscuro junto a la piscina para fumarme un petardo, o pirarme directamente. Y no te lo vas a creer pero no sé ni de dónde salió pero apareció a mi lado un tío... joderrrrrrrrr, lo más bueno que ha parido madre... unos treinta años, alto, cuerpazo de escándalo, qué cara, qué ojos, que sonrisa, qué manos... qué culo!!!! vale, vale, me tranquilizo, pero es que está como un queso, y me pilló tan de sopetón... no sé ni lo que me estaba diciendo, y yo allí embobada mirándole de arriba a abajo, con el vaso de vermú en la mano, a punto de babear... el caso es que reaccioné a tiempo de no parecer una de las imbéciles de la fiesta, y cuando entendí que me estaba preguntando dónde había un baño, me recompuse y me ofrecí a acompañarle.
Supongo que me pondría roja como un tomate, ya sabes que no puedo evitarlo y si algo me da vergüenza, menos todavía... y se dio cuenta porque cuando le abrí la puerta del lavabo de invitados me dijo: - no pensaba que fueras tan tímida, no te preocupes que ya entro yo solo. Y pude oír cómo se reía.
Pensé que era otro pijo imbécil y esperé a que saliera para hacerle un desprecio o insultarle... no sé, el caso es que cuando salió no me dio tiempo a reaccionar, me sonrió y me cogió del brazo:
- nena, vamos a tomarnos algo... me llamo Jon, y ya sé quien eres, Celeste, tu padre trabaja con el mío, y creo que está muy preocupado por ti, así que le ha pedido que viniera conmigo para entretenerte un poco, a ver si te animo... ¿qué te parece? ea, que no se diga que yo no lo he intentado ¿eh?
Así que los dos estuvimos toda la noche bebiendo vermús y vodka helado, tirados en el jardín, fumando canutos y rajando como si nos conociéramos de toda la vida.
¿Qué dices? no, tía, cómo me lo voy a tirar... bueno, esa vez no, que acababa de conocerle... no te rías... si ya, pues menuda fama tengo...

(CONTINUARÁ)

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