sábado, 14 de noviembre de 2009

A LITTLE CONVERSATION

Ven aquí. Siéntate a mi lado. No, no digas nada. Relájate, quiero contarte algo.
Mírame.
¿Sabes qué es lo que me gusta de tí? No, claro que no, qué vas a saber.
Te cojo la barbilla y giro tu cara hacia mí. Mírame y no hables.
Sólo tienes que escuchar.
Quiero que escuches y me mires.
Si te ríes me va a costar ponerme seria. Tengo un nudo en la garganta y se me eriza el vello de la nuca.
Escúchame.
Cojo tu mano y siento tu temblor, pero no la apartas y puedo sentir como tus dedos rozan suavemente los míos.
¿Sabes? me gusta que seas tan... Tan así.
No sé nada de tí, no sé quién eres. Te miro y veo una inmensa caja fuerte cerrada con mil candados, un libro sin título y con las páginas en blanco, un enigma imposible.
No sé quién eres, ni qué te gusta, ni qué haces, ni en qué piensas, ni qué opinas.
¿Por qué me miras así?
No sé nada de tí, pero no importa, te siento muy cerca.
Y no sé si quiero saber. Te quiero así y así me gusta.
No eres fácil y eso hace todo mucho más interesante. Yo puedo seguirte el juego y no pedir nada a cambio.
Bueno, algo sí te quiero pedir. No me mires. Cierra los ojos.
¿Confías en mí?
No deberías.

(Continuación de "Another conversation at paradise". Continuará.)

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Mme. Butterfly.