jueves, 1 de octubre de 2009

No dejes que la tristeza se adueñe de tu cara. Podría anidar de tal manera que nunca te reconozcas.

Hoy, varias mariposas ya no están.
Un viento otoñal, frío y seco, las ha alejado en direcciones opuestas, hacia destinos desconocidos, líneas divergentes que se pierden en la lejanía.
Sólo queda esperar que ese mismo vendaval que hoy separa nuestros caminos, vuelva algún día a reunirnos, transformado en un soplo de brisa suave y cálida, lo malo será entonces tan sólo una anécdota.

Bienaventurados los que lloran... porque sólo ellos saben lo valioso que es lo que han perdido.
Dichosos los que no esperan demasiado... porque nunca se sentirán defraudados.

Zenkiu Mentxu.

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Mme. Butterfly.