miércoles, 23 de septiembre de 2009

QUÉ BELLO ES VIVIR

Estoy buscando algo que me desapareció hace unos días.
No recuerdo bien que es, sólo sé que antes lo tenía y ahora, misteriosamente, no lo veo.
Intento encontrar palabras adecuadas para explicar cómo es, qué es, para qué sirve, y sólo me salen antónimos, palabros desagradables y exabruptos.
He buscado en letras antiguas, canciones, dibujos y fotos. He llamado y susurrado. No rezo porque no sé y además no me da la gana.
Puede que ya nunca lo encuentre o que esté aquí al lado y no lo logre reconocer.
Hago una lista de lo que tengo e intento recordar si se me olvida algo.
Busco y sólo localizo niebla gris. Una risa conocida ha llenado por un instante la bruma que me rodea de un polvillo dorado y me vienen a la memoria días felices. ¿Por qué fueron felices y hoy siento que no lo son? ¿O sí? ¿qué es lo que falta? me confunde la duda.
Sé que hubo un tiempo tranquilo, cuando dormir era fácil. Dormir de verdad y reír, y mirar a los ojos de frente y acabar rendida a las tantas, y madrugar para seguir. Podía dar la cara, tirar para adelante sin arrastrar los pies, correr contra el viento sin cansarme, sin agotar la respiración.
Intuyo que estoy a punto de llegar a la clave de la cuestión.
Creo que perdí un poco las ganas, un mucho de fé, una pizca de alegría, se me agotaron las fuerzas, me cambió el gusto, extravié algo de esperanza... y me quitaron la motivación.
Barreré para adentro a ver si encuentro aunque sea un trozo y lo guardaré bajo llave, no vaya a ser que mañana salga el sol de nuevo y yo me lo pierda.

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Mme. Butterfly.