jueves, 30 de julio de 2009

NO SON MÁS QUE PALABRAS


¿Para qué escribir?
Desde aquella época feliz del colegio, el comienzo del curso, la cartilla de caligrafía y la goma Milán, los libros forrados con el nombre y el curso escrito en DIMO. El estuche nuevo, un boli de cuatro colores, una regla, un compás y algo que, más tarde descubrí, se llamaba transportador (de ángulos), mi ignorancia ya apuntaba a letras.
Recuerdo la ansiedad por estrenar mi gran bloc de hojas blancas y la obsesión por escribir, sóla y sin ayuda, en el interior de la tapa, con letra pequeñita y bien derecha: nombre, curso y fecha.
MPGG. 1º EGB. 1975.
Por entonces veníamos de parvulitos, dos años de juegos, cantos y rezos, letras y números, dibujos de plastidecor. Babis con bolsillos con pañuelos de tela, bien dobladitos y empapados de Nenuco. Monjas enormes, de bondad infinita. Hábitos sucios y manos heladas.
Colegio nuevo ¡ya soy mayor!
Muchas niñas, algunas caras conocidas. Sentadas por orden alfabético, una por pupitre.
- En pie, todas a rezar.
La niña González, la seria de la tercera fila, la de las coletas, ya sabe leer, algo escribe, dibuja, raro para su edad.
-¿Quién sabe qué es una nuez?
Manos tímidas en alto, dos, tres, cinco, ocho. Fulanita se salta el protocolo y responde sin esperar: es un fruto seco.
Monja paciente, Madre Benita era su nombre.
Sonríe y nos tienta: -¿qué árbol nos da ese fruto seco?
Ojos tímidos que interrogan, que esperan, que ignoran. La de las coletas es demasiado tímida para alzar la mano, pero lo sabe, intuye que le van a preguntar, siente que se sonroja, sonríe y piensa: - qué niñas más tontas.
- ¿Y tú? ¿Tampoco tú sabes qué árbol es el que da nueces?
Unos ojos azules, asustados,pero desafiantes y orgullosos, rechazan la caricia de la voz que interroga.
Puños cerrados, la cara que arde: -Pues claro, es el nogal.
Una estampita del santo premió la respuesta, andará guardada en una caja de zapatos junto a cristmas, cartas y postales.
- ¡Vaya! muy bien, ¿y tú qué quieres ser de mayor?
Los niños de ahora quieren ser astronáutas, hackers informáticos, directores de cine o diseñadores de videojuegos. Las niñas no quieren ser nada porque ahora pueden ser cualquier cosa. Entonces, las niñas querías ser maestras, enfermeras, secretarias y, sobre todo, esposas y madres. El mundo era pequeño, en blanco y negro, y España franquista y cristiana.
- Yo sólo quiero escribir.
- ¿Y por qué?
Mirada esquiva, las manos nerviosas, encogimiento de hombros. Los ojos vuelven al bloc blanco impoluto, al boli de colores, al estante lleno de libros, a la pizarra limpia y al borrador.
- Porque tengo dentro de la cabeza un montón de palabras y en algún sitio las tendré que poner.
La niña González se quedó tan pancha y se guardó una estampita.
- Este cromo para la abuela, a ver si me hace rosquillas.
Aún busco una respuesta mejor, pero nunca la he encontrado.

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Mme. Butterfly.