sábado, 30 de mayo de 2009

UN LARGO VIAJE: primeros contactos

"Se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte. "
Miguel de Unamuno

Lo primero que me vino a la mente cuando asomé los ojos al mar fue un saludo, un -hola, ya estoy aquí, ¿me has echado de menos tanto como yo a tí?-
Como siempre, el verde profundo del agua, azul en el horizonte, fue un bálsamo inmediato para la vista.
Aún no tenía ni idea de dónde me había llevado el vericueto de carreteras que acababa de dejar atrás. Tampoco era importante, había llegado a donde quería estar.
Me senté en una piedra para quitarme las sandalias y con ellas en la mano bajé, sorteando las dunas, siguiendo un camino de arena dorada que conducía hasta la misma orilla donde las olas abandonaban su espuma y salpicaban mi ropa.
Sumergí los pies y lavé mi cara con el agua fría y salada.
Un escalofrío de placer me recorrió la espalda, toda mi piel agradeció el beso húmedo del océano y estuve a punto de arrancarme la ropa y echarme a nadar, pero no había prisa, el primer contacto estaba establecido y aún quedaba mucho por hacer: buscar un sitio donde pasar la noche, comer e informarme acerca de mi situación.
Volví sobre mis pasos y, entre los pinos situados al final del camino, ví unas casitas blancas, encaladas y con macetas de colores, con cortinas de colorines en ventanas y puertas.
Un perro grande y blanco surgió entre unos arbustos y me saludo con un bufido, se acercó a olisquearme y yo le revolví el pelo entre las orejas a modo de saludo. En su cuello lucía un collar rojo con una plaquita con lo que supuse que sería su nombre: BOLO. Le saludé con esas palabras estúpidas que los humanos empleamos para dirigirnos a los animales y a los niños, y el perro, agradecido, me lamió las manos y tras mover repetidamente su peludo rabo soltó un ladrido de despedida y salió corriendo hacia la playa sin mirar atrás.
Acaba de hacer mi primer amigo.

"Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos."

Extraído de El Principito , capítulo III. Gran novela de Antoine de Saint-Exupéry escrita en 1943.



miércoles, 27 de mayo de 2009

UN LARGO VIAJE

Desperté muy temprano. Ni siquiera había amanecido aún.
No quise mirar la hora: -qué mas da, cuánto antes salga antes llegaré.-
Tras la ducha un café rápido; camiseta, vaqueros, sandalias; bajar persianas, tirar la basura, revisar el riego automático y bajar los bultos al coche.
Ya la noche anterior había dejado todo listo: maleta mediana, bolso y cámara esperaban junto a la puerta.
Cuando me coloqué frente al volante aún era noche cerrada. No miré atrás, salí del garaje y encendí la radio.
El tráfico de Madrid ya era denso; los conductores en sus vehículos, dirigiéndose a sus trabajos me parecieron ovejas enlatadas. Qué triste. Me hizo ilusión pensar que, para mí, todo eso quedaba atrás.
Por delante sólo la carretera y un cielo que empezaba a despertar.
Sonriendo puse rumbo al sur.
Sobre el asiento, a mi lado, la guía de carreteras cerrada. Había decidido improvisar.
Inserté un cd especialmente grabado para la ocasión y tarareando al compás de mi música favorita fueron pasando las horas. El sol pronto se puso a seguirme, venía conmigo.
Dejé atrás un paisaje monótono donde los polígonos industriales daban paso a secarrales y poblaciones medio desiertas.
Algunos generadores eólicos enmedio de ningún sitio marcaron el tránsito a un paisaje más agradable mientras la vegetación ganaba densidad.
Paré para tomar un café ¡qué coño! y unas tostadas y un zumo de naranja recién exprimido y bien fresquito que me supo a gloria.
Me senté a la sombra de un gran árbol, no sé decir cuál pues no se me dan bien esas cosas de la naturaleza y además me da igual, pero sé disfrutarlo.
La terraza ajardinada se abría a un río de escaso caudal que llenaba de verde el horizonte y refrescaba la vista (mis mariposas se agitaron de gusto). Casi sentí pena al tener que retomar el camino pero tenía una cita, el mar me esperaba cerca ya. Lo sentía.
Un rato después, cerca del mediodía intuí, divisé una línea azul a lo lejos, paralela a la carretera. Bajé el cristal de la ventanilla y aspiré con fuerza y dí la bienvenida a la sal que impregnaba el aire que llenó mis pulmones.
Salí de la autovía para tomar una carretera secundaria, luego otra y más tarde otra. Me estaba empezando a relajar.
Conduje más despacio y comencé a disfrutar del paisaje deleitándome con el aroma de los pinos y el viento que se colaba para hacerme compañía.

"La vida misma es el viaje que menos apreciamos"

Esta es la primera parte de tres. Para conocer el resto de la historia sigue los siguientes enlaces:

UN LARGO VIAJE (II): PRIMEROS CONTACTOS http://celeste-mariposasverdes.blogspot.com.es/2009/05/un-largo-viaje-primeros-contactos.html
UN LARGO VIAJE (III): LO DIFÍCIL ES VIVIR http://celeste-mariposasverdes.blogspot.com.es/2009/06/el-largo-viaje-final-lo-dificil-es.html

domingo, 24 de mayo de 2009

DE SAPOS

Desde hace ya días algo anda revuelto.
Intuyo que se debe a esta espantosa costumbre mía de buscar explicaciones a todo lo que escapa a mi comprensión... y a que mareando la perdiz he abierto la caja de Pandora... he dejado salir bichos de uñas oscuras y afiladas que me arañan al abrirse paso desde el rincón perdido de la memoria donde les tenía bien encerrados y se plantan frente a mis ojos impidiéndome ver otra cosa que no sea su fea cara.
Hace algo más de un año que los encerré bajo llave y los oculté de la vista y hace unos días, aún no acierto a comprender porqué, me asomé al abismo de nuevo y me topé con que ahí estaban esperando, acechando, como si nada hubiera cambiado y como si algo más de 365 días se hubiesen esfumado de golpe.
No diré su nombre, nunca lo digo, lo quemé hace siglos esperando olvidar. Pero ha vuelto, en realidad nunca se fue. A veces fantasma, otras solo sapo asqueroso que a pesar del tiempo transcurrido no he conseguido tragar. Y duele y desgarra como si fuese ayer.
Y duele más hoy porque no debiera, porque no es justo, porque ya no quiero, yo no quiero.
Y duele porque aún no entiendo porqué. Y porque nunca me atreví a preguntar y callé.
Tengo un sapo encerrado en una caja. Sé que sigue ahí porque a veces salta. Lo oculto porque su sola visión me asquea y sé que aún dejándolo libre volvería una y otra vez, ni siquiera estoy segura de querer dejarlo marchar.
Qué asco de vida, tener que arrastrar bichos repugnantes que te joden una vez y otra, y otra, y otra más. Comienzo a perder la esperanza.
Me da miedo porque hace poco más de un año su sola visión me arrastró al borde del precipicio y desencadenó una cadena de huidas, retrocesos, dilemas y pesadillas que sólo la aparición de Celeste logró apaciguar.
Pero hoy Celeste está lejos y no quiere hablar, así que sólo estoy yo para luchar contra la enfermedad que me come por dentro, que me arrastra y deteriora, y hoy, desde hace unos días, sin fuerzas para luchar.

viernes, 22 de mayo de 2009

UN MAL DÍA, Y PODRÍA SER PEOR

Hay días en que los astros se conjuran para joderte viva.
Iba a decir "hacerte la puñeta" pero no me da la gana. Estoy de mala leche, muy mala. Lo que prometía ser un viernes cojonudo, por deseado y porque sí, para eso es viernes, se ha convertido en un decepcionante cúmulo de disgustos, malos rollos y aburrimiento: mariposas grises e impertinentes.
Tendría que haberme quedado con las txotxonis de cañas.
Podría haber ido de tiendas.
Pero no, el mal ha empezado mucho antes, nada más abrir los ojos.
Me molesta haberme levantado tarde y con prisas. La cafetera se ha estropeado y no me he tomado ni la mitad de la dosis de cafeína a la que acostumbro a castigar diariamente a mi hígado. Los pantalones de lino que quería ponerme tienen un roto. Me ha salido una rozadura en el pie derecho por culpa de las sandalias nuevas. El metro iba a reventar y alguien se ha olvidado de ducharse esta mañana y lo proclamaba a gritos (o al menos mi olfato ofendido y mi estómago revuelto así lo han traducido).
El trabajo... mejor no hablamos, creo que no voy a ser capaz de acabar con el dichoso proyecto en la vida... y los errores salen de debajo de las piedras. Corregimos una cosa y salen tres más por hacer. Y estoy cansada, mucho, y desanimada, y me siento sola y pequeña ante una pila enorme de responsabilidades y tareas que hacer, objetivos por cumplir.
He comido tarde y mal.
He querido dormir o descansar siquiera un poco, dejar de pensar, agotar el mal rollo y no he podido. En Madrid hoy el termómetro marcaba 32 grados. Qué agobio, con aire acondicionado y el pelo recogido y me siento como un globo aerostático a punto de reventar.
Y los planes al garete, porque claro, las cosas no dependen de una... y me toca hacer de enfermera, masajista, cocinera... y es lo que hay.
No tengo fuerzas ni ánimo para recoger la cocina, ni cenar; no hay pan.
Tengo los tobillos hinchados, del calor... bueno y los kilos, ya lo sé, pero con el calor es peor.
No dan nada bueno en la tele.
Tengo un buen libro empezado pero me da rabia leérmelo rápido que luego se acaba.
Me prepararía un vermút y una pipa, pero estoy cansadísima, de mal humor, machacada y dolorida. Y no tengo la regla, menos mal. Podría ser peor.
Creo que me queda algo de Fluoxetina... Voy a aplacar a mis bichos y que no salgan. Que la fiera duerma, podría ser peor.

viernes, 1 de mayo de 2009

DESAJUSTES SENTIMENTALES DE LA INCAUTA CELESTE

Me escribe Celeste para contarme que no duerme, que no come, que no piensa en otra cosa que en alguien que la tiene enamoriscada.

Cojo el teléfono y no paro hasta oir su voz al otro lado.

- eso me lo tienes que contar, ya!

Pero ésta es mi Celeste, parece que no la conociera. En la parra que está.

Anda tonta perdida, escribiendo un nombre en las esquinas de los papeles, canturreando con cara de boba, cambiándose el peinado y probándose una talla que no le va.

- Y quén es? ¿cómo, dónde, cuándo y porqué?

Y se ríe y me dice que no puede decirlo, que no está sólo, que no se atreve a contarle nada y le da miedo lo que pueda pasar. E intuye por sus miradas que la cosa está igualada, que lo de la pareja va mal y en cualquier momento salta la chispa y ella, como siempre, la vuelve a liar...

- ¿Qué tienes, Celeste? te has dado un golpe en la cabeza??? en esa cabecita loca y atolondrada que no para de meterte en problemas?????

Y se pone muy seria y sólo dice que se siente fatal, que el amor es una mierda, que no puede hacer nada y no para de imaginar algo que ella sabe no será.

- ¡Quién te ha visto y quién te ve! la rompecorazones, la que liga y olvida, la de vive y deja vivir, la de aquí te pillo...

Pero aquello ya pasó y esto me demuestra que hoy Celeste es otra.

Ay! amiga, tú que sólo buscabas cariño y diversión, tu exceso de confianza y libertad sólo te trajeron problemas, disgustos y fracasos. Quién lo iba a decir! Celeste lamentándose de desamor! apuntando demasiado alto, o al tipo equivocado! La historia se repite pero nunca igual...

Celeste está de puente, qué envidia me da, y qué pena.

¿Por qué nos ponemos las cosas tan difíciles?

Hay personas, como Celeste, que nunca aciertan. Suspira por alguien pero no se atreve a hablarle. Se lamenta pero no intenta nada. Disfruta en su compañía pero no llega a dar el paso definitivo.

Sólo piensa en un beso, en el fondo es una cursi redomada en busca de un príncipe azul.

Yo le presto mi voz y espacio para que vuele y deje libres sus mariposas, quizás su príncipe la esté escuchando... y este cuento tenga un final feliz.

DE CUANDO VIVIR ERA SENCILLO

Me vienen a la memoria días lejanos. Ni mejores ni peores, que de todo hubo y hay. Días que el recuerdo transforma para sólo traer detalles, felices o no, porque el tiempo difumina los bordes de lo pasado y desdibuja la realidad que fue.
Y parecía más fácil vivir.
Vivir sin pensar que el mañana (hoy) llegaría.
Como si los veinte durasen setenta.
Maltratando el cuerpo con noches sin dormir, juergas eternas, humo y alcohol, caminatas de infarto, bailes sin fin.
Viajando y descubriendo cada rincón del mundo con los ojos de un niño ávido de sorpresas, compartiendo un bocadillo en una estación de autobuses, durmiendo en la playa, de fiesta en fiesta, de pueblo en pueblo.
Escribiendo cuentos, poemas, historias de miedo, pensamientos, frases, canciones, copiando citas, recortando fotos de las revistas, creando almacenes de imágenes, letras y músicas especiales, propias.
Estudiando los domingos por la noche, lo justo para aprobar y seguir trabajando, en mil cosas, sin pensar en hipotecas, ni en crisis amenazantes, ni en seguridad, sólo en seguir tirando, lo suficiente para seguir viviendo, sin garantías.
Gastando todo en viajar, en cervezas, en cines y libros, en regalos, en clases privadas, en vinilos, conciertos, fiestas y taxis.
Amando, compartiendo, perdiendo, llorando, riendo, cantando, soñando... vivir era así de simple.
Cuando vivir era sencillo, Celeste no estaba. No hacía falta. Sólo había que vivir, así de simple.
Cada día, cada hora, cada momento.
Se dice que hay actividades que una vez que aprendes cómo se hace, nunca se olvida por mucho tiempo que pase. Nadar, montar en bicicleta, patinar... respirar, leer.
Una vez que aprendes todo parece sencillo excepto vivir.
Echar la vista atrás no es bueno. A veces, lo que ves parece sencillo, simple. Pero no es real. Hoy, todo es. Entonces no era nada. Todo era proyecto de.
Y las gafas de la memoria padecen de presbicia. El cansancio de los años vuelven borrosos los contornos del pasado.
¿Vivir era sencillo? nunca lo fue, ni lo será, pero ahí vamos todos, sobreviviendo.