sábado, 28 de marzo de 2009

LA HORA DEL PLANETA


Yo también apagué la luz.

He encendido unas velas y me he sentado a mirar la lluvia a través de los cristales. El cielo estaba plomizo y sopla un viento fuerte y ruidoso. La tarde se prestaba a reflexionar.

Las farolas de la calle están encendidas. Podían haberlas apagado, un detalle por parte de los señores políticos y dirigentes municipales.

Miles de personas estarán ahora mismo a oscuras, como yo. Miles de personas en todos los rincones del mundo, pensando como yo que este gesto banal podría servir para algo.

60 minutos para el planeta. 60 minutos de descanso energético, de apagón, de desconexión.

No es tanto. Es bueno.

60 minutos reflexionando y pensando qué puedo hacer para ayudar a preservar este pequeño mundo que me rodea. Yo también quisiera colaborar. Bueno, han sido 60 minutos, pero hemos sido muchos. Nunca los suficientes, nunca lo bastante.

En fin, han pasado los 60 minutos, pero me gusta el ambiente iluminado por las velas. Me gusta el silencio. Sigue lloviendo sobre Madrid. Todo está oscuro ahí afuera. Alguien ha apagado la luna que hoy no está.

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Mme. Butterfly.