domingo, 15 de febrero de 2009

DE LA AMISTAD, A VECES

A veces, sólo en ocasiones, alguien aparece frente a la puerta de nuestra casa, que es la vida, y nos sorprende con un regalo.
Una sonrisa gratuita, porque si.
Una palabra amable, sin doble intención.
Un abrazo sincero, lejos de formulismos.
Un beso robado, con ganas, con emoción.
A veces, sólo de vez en cuando, llega una persona desconocida, o invisible, con quien no se había cruzado más que alguna palabra cortés, con quien no se ha compartido sino un momento fugaz, un tú entras y yo salgo, hasta luego ¿y este quién es?, de quien no sabes nada, ni mostraste interés, y es, de repente, a veces, un feliz descubrimiento.
A veces, personas que no te conocen y de las que apenas sabes nada, con un gesto breve, sencillo, te tocan el corazón.
Un recorte de tela con lentejuelas pegadas, un broche de madera con forma de mariposa, una nota escrita a prisa pero sólo para tí... son apenas pequeños detalles pero ¡cuánto me alegran! siento un nudo en la garganta, me bloqueo y no sé que decir, siento que dar las gracias es un gesto muy pequeño, es muy poco para expresar lo que no acierto a decir.
A veces, un amigo demuestra que le importas, que ha pensado en tí, que te ha dedicado un poco de su tiempo y se ha puesto en tu lugar.
A veces, encontramos amigos donde no lo esperábamos, porque ¿qué es la amistad sino dar a los demás un poco de nosotros mismos?
A mis amigos gracias, y en especial a Noelia, María, Elena, Nazaret y Paloma, porque vuestros detalles, por inesperados, me han emocionado. Sólo espero estar a la altura, reto difícil, pero ahí vamos, juntos.

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Mme. Butterfly.