viernes, 6 de febrero de 2009

SOBRE EL AMOR Y OTRAS MISERIAS


Amenaza San Valentín. Sí, el santo. Bueno, el santo no, el invento de otros para celebrar el día de los enamorados. Se nota en la calle, en concreto en las tiendas: todo es rojo/rosa, cursi, plagadito de corazones.
Como ocurre en Navidad ya ha comenzado el debate social ante el impacto comercial de tal fecha. Señores clientes posiciónense ¿están ustedes a favor o en contra?

A un lado del ring los que reniegan y acusan de ser una burda implantación de un concepto americano (puro marketing, vamos), replican que si eso es un invento del Corte Inglés (capital español) para vender más, o que cualquier día es bueno para celebrar el amor en pareja... Suelen mezclarse con la tediosa soledad de los solteros empedernidos que desprecian la fiesta por ser cosa de "esos pringaos que se crean ataduras y no saben lo que se pierden... yo no quiero novia ni loco...". Tiempo al tiempo, estos mismos son los que luego quedan con sus amigotes para salir a beber y se caracterizan por pasarse la noche mirando de reojo y con un puntito de envidia a las parejitas que se hacen arrumacos por las esquinas, o intentando ligar con una desconocida tan sola, desilusionada y triste como ellos.
Yo tengo una teoría y después de tanta parrafada voy a exponerla, que para eso estamos, y es que a ese sector humano nada les satisface lo suficiente ni merece su aprobación. Están diseñados genéticamente para la crítica feroz, venga de donde venga y a donde quiera que vaya dirigida. También los hay que sólo se quieren a sí mismos...

Pasemos al otro lado del ring. Allí se concentran los defensores a ultranza del amooooooooor, los que corren orgullosos con los brazos llenos de flores y una sonrisa "profident" en sus labios a fundir la visa en una tarjeta de felicitación con forma de corazón of course, bombones y cenas a la luz de las velas para su amooooooooor.
Algunos son cursis pero tímidos y envían mensajes anónimos declarando su amooooor (qué buena estás) a la vecinita del quinto, al carnicero o al del quiosco de la ONCE. A este lado también se concentran los estudiantes, castigados por sus hormonas, que anhelan ser invitados a salir por el chico más popular o la rubia más explosiva de la clase.
Luego están los que hacen de ese día una especie de "Orgullo Romántico", llevando por bandera sus declaraciones de amor y mostrando su cursilería, un puntito hortera, aderezada con baladas ochenteras. Estos disfrutan más quejándose y añorando el amor perdido, por eso celebran especialmente ese día: encuentran mucho apoyo entre quienes "desengañados" desean "volver al redil".

Yo en estas cosas, como casi siempre, me cuesta definirme. Entiendo a los que se duelen en silencio y a los que defienden a ultranza su individualismo antiromántico.
Entiendo que la clase empresarial se aprovecha de la efemérides igual que el día de la madre, el padre o los reyes magos, para hacer caja.
Entiendo que el amor se puede celebrar todos los días pero también me apunto a tener un día especial. Y no lo hace especial ni el Corte Inglés, ni las flores, ni la cena con velitas. Yo soy quien hago de ese día algo especial, porque así lo siento y lo quiero compartir: un momento especial con una persona especial, eso sí, sin caer en la cursilería empalagosa que nos venden el cine y la publicidad.
En el fondo, todos tenemos ciertas reticencias en lo tocante a expresar nuestros sentimientos. Nos avergonzamos al hablar de los que sentimos e incluso de nuestras relaciones. Algunos asumen el asunto romántico como algo privado y ¡top secret! como un acto íntimo que esconden y no comparten con la sociedad.

A mí me da igual, como al resto, me importa poco lo que hagáis mientras seáis felices y no cometáis delitos, solos o en pareja, tríos o de flor en flor... pero me preocupa que este sea un síntoma del deterioro de nuestra sociedad, de una pérdida de valores y una decadencia (ojo, no me confundáis que esto no es un mitin del PP) en las costumbres. Prefiero verlo más como una muestra palpable del individualismo creciente y petulante, sólo espero que la meta no sea el aislamiento...
Uf, no quería llegar a este punto metafísico. Pero como este es mi blog creo que tengo derecho a hacer apología de lo que me dé la gana, así pues sólo me queda decir: amaos unos a otros, amigos y amantes.
Y a ser posible tened sexo, mucho y gratificante.


He encontrado estas estupendas imágenes en Internet. Gracias!

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Mme. Butterfly.