lunes, 29 de diciembre de 2008

RECUERDOS (MARIPOSAS OSCURAS): Reflexiones personales ante la "navidad"

(17 diciembre)

Anochece sobre Madrid. Franjas rojas y naranjas cruzan el cielo, que se oscurece por momentos.
Ha sido una tarde fría y solitaria, encerrada en el cascarón de casa para que nada ni nadie perturbe este malestar extraño.
Algo anda mal ahí dentro, en la cabeza y en el corazón. ¿Será el frío? ¿la soledad, tal vez?
Un mal mes, este diciembre.
Se acercan las fiestas navideñas, de hecho para muchos ya han comenzado. Se nota en los escaparates y en los anuncios de televisión. ¿Qué pretenden vendernos, felicidad? Miro las caras de la gente con quien cruzo y se diría que este año no hay Navidad.
Las luces, espumillones, belenes y jaranas, no camuflan lo suficiente el malestar hueco y sordo que algunos sufrimos en estas fechas. Queremos disfrutar, reir, hacer creer a los demás que lo pasamos bien y somos felices, que echaremos de menos el año que pasa y aprovecharemos al máximo el que está por llegar.
Ponemos cara de fiesta y colgamos el adorno de muérdago en la puerta. Colocamos el árbol y compramos regalos. Salimos, bebemos, cantamos, esperamos vanamente que toque "el gordo", nos resignamos y damos gracias por quedarnos como estamos. Expresamos o fingimos? por costumbre o tradición? ¿creemos de verdad que el año que viene será mejor?
Solo los que no han perdido algo importante pueden pensar que algo podrá ser mejor. Sólo los que han estado sólos saben lo largas y duras que son estas dos o tres semanas. Cuando eso ocurre, se crean dentro de las personas unos conductos estrechos y frágiles que reaccionan ante la falsa alegría, ante el sentimiento general de diversión, y nos marginan del resto del mundo, abriendo heridas que nos precipitan en un limbo de tristeza y desolación.
Entonces, como hoy, me gustaría poder aislarme, encontrar un hueco cálido, oscuro, donde dormir y dormir. Quisiera no tener que hablar, que tragarme la pena y disimular cuando se me desborda por los ojos.
Quiero sólo dormir y soñar con vosotras: Lourdes y Susana.
Soñar que seguís aquí, que llegáis tarde, como siempre, a cenar. Que el tiempo no ha pasado. Aún puedo oir vuestra risa. Recuerdo los días buenos y los malos, las conversaciones que no pudimos tener, por mi orgullo equivocado y vuestra mala cabeza. Recuerdo los viajes, las fiestas, las pinturas que Susana y yo compartimos y las camisetas y zapatos que Lourdes me destrozó. Recuerdo las cosquillas, las peleas, las comidas todas juntas, las camas infantiles compartidas, las broncas por querer poner la música más alta y no poder estudiar.
No he olvidado, no puedo aunque lo intento.
Me gustaría contaros cómo todo ahora es diferente, que hay gente nueva que nos hace reír, que los problemas son otros, que seguimos todos juntos y que os echamos de menos. Aunque evitamos nombraros, vosotras seguís presentes en cada paso que damos.
...
Aún duele y siempre dolerá. Y estos días especialmente. Pero es Navidad, un año termina y otro llega, y no queda más remedio que hacerle frente.
Quisiera poder decir que, de forma automática y sorprendentemente, los recuerdos se desvanecen con el avance de los días en el nuevo calendario, pero no es así.
Algo ocurre: la herida de las ausencias se abre de golpe pero cicatriza lentamente, y es una herida que nunca llega a curar.
Te acostumbras al dolor, por más que su aguijón sea agudo al clavarse de nuevo. Te acostumbras a vivir y a fingir que no pasa nada. pero sí pasa.
No me extraña que muchos huyan de la Navidad. La alegría de algunos es la certeza de la pérdida de los otros. Pero, cómo no seguir? Cómo negarles al resto de personas con las que vivimos su derecho a compartir su dicha con nosotros?.
Algo bueno deberá salir de todo ésto: cuando ya no estemos otros nos recordarán y brindarán por nosotros. Seguro.
Un año más.
Ya es totalmente de noche. Desde aquí veo que está todo oscuro, sin nubes ni luna.
Debo completar la lista de preparativos para las fiestas. Debo de planificar bien el tiempo si quiero llegar a hacer todo lo que debo hacer. Debo seguir. Debo olvidar. Debo aprender a disimular. Debo intentar disfrutar. Debo vivir.

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Mme. Butterfly.